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LAS VACUNACIONES: Por qué y cuando |
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El cachorro es un animal muy susceptible de adquirir determinadas enfermedades
infecciosas, especialmente a partir de los dos meses, que es cuando los
anticuerpos maternales suelen desaparecer de su organismo.
Existen en el mercado veterinario una serie de vacunas que, puestas
adecuadamente, impedirán que vuestro cachorro adquiera una serie de enfermedades
que, a edad tan temprana, pueden acabar con su vida.
Un buen programa vacunal debe tener en cuenta la edad del cachorro. Es este un
dato sumamente importante que no siempre es tenido en cuenta. Las prisas son
malas consejeras en estos casos. El poner una vacuna antes de tiempo, puede
tener luego consecuencias sumamente desagradables.
Lo recomendable por tanto es que, una vez que halláis adquirido el perro, lo
llevéis a la consulta del veterinario que, tras la revisión oportuna, os marcará
las pautas a seguir. Esta indicación sirve tanto para perros jóvenes como para
perros adultos que, halláis adoptado de alguna protectora.
Existen muchos protocolos vacunales. Cada veterinario tiene el suyo, así que
haced caso de lo que él os indique.
Las enfermedades contra las que debemos inmunizar al cachorro son:
Moquillo:
También conocido como “distemper”. Se trata de una enfermedad vírica, muy
contagiosa, que suele afectar a los aparatos respiratorio, digestivo, y
nervioso. Los síntomas son los típicos de una neumonía, gastroenteritis
hemorrágica y encefalitis.
Hepatitis:
Enfermedad vírica que afecta al hígado, riñones, ojos y endotelio de los vasos
sanguíneos.
Leptospirosis:
Se trata de una enfermedad bacteriana que provoca alteraciones en el riñón
causando una insuficiencia renal aguda.
Parvovirosis:
Enfermedad vírica de curso muy agudo que provoca gastroenteritis hemorrágica,
con vómitos incoercibles y grave deshidratación.
Tos de las perreras:
Es un proceso vírico que afecta a la traquea y en ocasiones a los bronquios.
Puede ser producida por diversos agentes infecciosos, pero los principales son
los adenovirus caninos 1 y 2, y el virus de la parainfluenza canina. Existen en
el mercado algunas vacunas específicas para estos agentes infecciosos que suelen
ser administradas a perros de criaderos, tiendas de animales y centros de
acogida, pero que no suelen formar parte de los programas vacunales habituales.
Las vacunas trivalentes y heptavalentes caninas llevan incorporados fracciones
de los virus que con más frecuencia la provocan.
Rabia:
Todos habréis oído hablar de esta enfermedad. Afortunadamente no existe en
nuestro país, pero es bastante frecuente en el norte de Africa y en el sur de
Francia, por lo que es la única enfermedad de vacunación obligatoria en la
mayoría de las comunidades autónomas.
Existe además otra enfermedad contra la que podéis proteger a vuestros perros,
que es el Coronavirus canino, pero no todos los veterinarios administramos al
cachorro esta vacuna. Se trata de una enfermedad vírica, que cursa con síntomas
de gastroenteritis hemorrágica, pero que es menos peligrosa que la parvovirosis.
Es bastante recomendable su aplicación a perros de tiendas de animales,
criaderos y centros de acogida.
¡Es imprescindible antes de las vacunaciones que vuestro perro esté
correctamente desparasitado! Sobre este tema incidiré en un próximo artículo.
Protocolos de vacunación:
Primera vacuna: La pondremos cuando el cachorro haya cumplido los 45-50 días de
vida. La más recomendable es la trivalente canina que inmunizará contra
Moquillo, Hepatitis, Leptospirosis y Tos de las perreras.
Segunda vacuna: La pondremos una vez transcurridos 15 días de la primera. Será
la que inmunice a vuestro perro contra la Parvovirosis.
Tercera vacuna: ¡No recomiendo ponerla antes de que el perro cumpla los tres
meses de vida! Será una revacunación, es decir, pondremos una nueva dosis de la
primera vacuna.
Cuarta vacuna: La pondremos una vez transcurridos 15 días de la tercera vacuna,
y será también una revacunación. Utilizaremos la misma que utilizamos como
segunda vacuna.
En resumen: 50-60 días de vida: Moquillo-Hepatitis-Leptospirosis-Tos de
perreras.
65-75 días de vida: Parvovirosis.
90 días de vida : Revacunación de Moquillo-Hepatitis-Leptospirosis-Tos
de las perreras
105 días de vida : Revacunación de Parvovirosis.
Existen varias alternativas a este programa, pero la más cómoda, sería utilizar
las llamadas vacunas heptavalentes, que inmunizan contra Moquillo, Hepatitis,
Leptospirosis, Parvovirosis, y Tos de las perreras con una única inyección que
se repetiría cuando el cachorro cumpla los tres meses de edad.
Si utilizamos esta opción, el programa vacunal presenta la ventaja de reducir
las visitas a la clínica a la mitad. Las vacunaciones quedarían de esta manera
así:
- Primera vacuna: 50-60 días de vida. Moquillo, Hepatitis, Leptospirosis,
Parvovirosis, Tos de las perreras.
- Segunda vacuna: 90 días de vida. Revacunación de Moquillo, Hepatitis, Leptospirosis, Parvovirosis,Tos de las perreras,
La vacunación contra la Rabia, está supeditada a la normativa de cada Comunidad
Autónoma, así como la identificación mediante microchip, por lo que deberéis ser
informados por el veterinario de vuestro lugar de residencia.
Para mantener un buen nivel de inmunidad, es imprescindible que revacunar
anualmente a vuestro perro contra las enfermedades nombradas. Para evitar que se
os olvide, los clínicos solemos mandar una carta de recuerdo a vuestros
domicilios unos días antes. Es muy frecuente pensar que estas enfermedades de
las que vacunamos a los cachorros, no afectarán a los perros adultos. Es cierto
que su incidencia es mucho menor, pero también lo es que, no sabemos que pasaría
si la mayoría de estos perros no fueran revacunados anualmente.
Lo que está claro es que la incidencia de estas enfermedades ha descendido en
los últimos años de una manera considerable, y la única explicación científica
es que la vacunación masiva, ha sido la responsable de esta gran noticia. Se
habla y se debate actualmente en el seno del colectivo veterinario, sobre la
necesidad o no de vacunar anualmente. Se dice que bastaría suministrar estas
vacunas cada dos o tres años en vez de anualmente para mantener vivos los mismos
niveles de inmunidad. Se añade que de esta forma se evitaría además, perjudicar
al sistema inmunológico de los perros. El debate está abierto y opiniones hay
para todos los gustos, pero yo, como clínico desde hace 25 años, me decanto por
no cambiar nada de lo que hasta ahora hemos estado haciendo.
La presencia en nuestro país desde hace bastante tiempo de perros llegados de
países del este de Europa, con controles sanitarios muy deficientes, me hace
pensar que no debemos bajar la guardia.
José Enrique Zaldívar Laguía.
Veterinario.
Clínica Veterinaria Colores.
Pso de Santa María de la Cabeza 68 A.
Madrid 28045
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